miércoles, 8 de enero de 2014
Ejercicios de oraciones compuestas
Para practicar el análisis de oraciones coordinadas y subordinadas, realiza estos ejercicios.
viernes, 29 de noviembre de 2013
TEXTOS DE LUCES DE BOHEMIA PARA COMENTAR (ALUMNOS DE CARMEN)
Elige uno de estos tres fragmentos y realiza un comentario
crítico.
A)
EL MINISTRO: ¡No has cambiado!... Max, yo no quiero herir tu delicadeza, pero en tanto dure aquí, puedo darte un sueldo.
MAX: ¡Gracias!
EL MINISTRO: ¿Aceptas?
MAX: ¡Qué remedio!
EL MINISTRO: Tome usted nota, Dieguito. ¿Dónde vives, Max?
MAX: Dispóngase usted a escribir largo, joven maestro: -Bastardillos, veintitrés, duplicado, Escalera interior, Guardilla B-. Nota. Si en este laberinto hiciese falta un hilo para guiarse, no se le pida a la portera, porque muerde.
EL MINISTRO: ¡Cómo te envidio el humor!
MAX: El mundo es mío, todo me sonríe, soy un hombre sin penas.
EL MINISTRO: ¡Te envidio!
MAX: ¡Paco, no seas majadero!
EL MINISTRO: Max, todos los meses te llevarán el haber a tu casa. ¡Ahora, adiós! ¡Dame un abrazo!
MAX: Toma un dedo, y no te enternezcas.
EL MINISTRO: ¡Adiós, Genio y Desorden!
MAX: Conste que he venido a pedir un desagravio para mi dignidad, y un castigo para unos canallas. Conste que no alcanzo ninguna de las dos cosas, y que me das dinero, y que lo acepto porque soy un canalla. No me estaba permitido irme del mundo sin haber tocado alguna vez el fondo de los Reptiles. ¡Me he ganado los brazos de Su Excelencia!
MÁXIMO ESTRELLA, con los brazos abiertos en cruz, la cabeza erguida, los ojos parados, trágicos en su ciega quietud, avanza como un fantasma. Su Excelencia, tripudo, repintado, mantecoso, responde con un arranque de cómico viejo, en el buen melodrama francés. Se abrazan los dos. Su Excelencia, al separarse, tiene una lágrima detenida en los párpados. Estrecha la mano del bohemio, y deja en ella algunos billetes.
Sigue escribiendo. EL CONSERJE sale, y queda batiente la
verde mampara, que proyecta un recuerdo de garitos y naipes. Entra el
cotarro modernista, greñas, pipas, gabanes repelados, y alguna capa.
El periodista calvo levanta los anteojos a la frente, requiere el
cigarro y se da importancia.
DON FILIBERTO: ¡Caballeros y hombres buenos, adelante! ¿Ustedes me dirán lo que desean de mí y del Journal?
DON LATINO: ¡Venimos a protestar contra un indigno atropello de la Policía! Max Estrella, el gran poeta, aun cuando muchos se nieguen a reconocerlo, acaba de ser detenido y maltratado brutalmente en un sótano del Ministerio de la Desgobernación.
DORIO DE GADEX: En España sigue reinando Carlos II.
DON FILIBERTO: ¡Válgame un santo de palo! ¿Nuestro gran poeta estaría curda?
DON LATINO: Una copa de más no justifica esa violación de los derechos individuales.
DON FILIBERTO: Max Estrella también es amigo nuestro. ¡Válgame un santo de palo! El Señor Director, cuando a esta hora falta, ya no viene... Ustedes conocen cómo se hace un periódico. ¡El Director es siempre un tirano!... Yo, sin consultarle, no me decido a recoger en nuestras columnas la protesta de ustedes. Desconozco la política del periódico con la Dirección de Seguridad... Y el relato de ustedes, francamente, me parece un poco exagerado.
A)
EL MINISTRO: ¡No has cambiado!... Max, yo no quiero herir tu delicadeza, pero en tanto dure aquí, puedo darte un sueldo.
MAX: ¡Gracias!
EL MINISTRO: ¿Aceptas?
MAX: ¡Qué remedio!
EL MINISTRO: Tome usted nota, Dieguito. ¿Dónde vives, Max?
MAX: Dispóngase usted a escribir largo, joven maestro: -Bastardillos, veintitrés, duplicado, Escalera interior, Guardilla B-. Nota. Si en este laberinto hiciese falta un hilo para guiarse, no se le pida a la portera, porque muerde.
EL MINISTRO: ¡Cómo te envidio el humor!
MAX: El mundo es mío, todo me sonríe, soy un hombre sin penas.
EL MINISTRO: ¡Te envidio!
MAX: ¡Paco, no seas majadero!
EL MINISTRO: Max, todos los meses te llevarán el haber a tu casa. ¡Ahora, adiós! ¡Dame un abrazo!
MAX: Toma un dedo, y no te enternezcas.
EL MINISTRO: ¡Adiós, Genio y Desorden!
MAX: Conste que he venido a pedir un desagravio para mi dignidad, y un castigo para unos canallas. Conste que no alcanzo ninguna de las dos cosas, y que me das dinero, y que lo acepto porque soy un canalla. No me estaba permitido irme del mundo sin haber tocado alguna vez el fondo de los Reptiles. ¡Me he ganado los brazos de Su Excelencia!
MÁXIMO ESTRELLA, con los brazos abiertos en cruz, la cabeza erguida, los ojos parados, trágicos en su ciega quietud, avanza como un fantasma. Su Excelencia, tripudo, repintado, mantecoso, responde con un arranque de cómico viejo, en el buen melodrama francés. Se abrazan los dos. Su Excelencia, al separarse, tiene una lágrima detenida en los párpados. Estrecha la mano del bohemio, y deja en ella algunos billetes.
B)
DON FILIBERTO: ¡Caballeros y hombres buenos, adelante! ¿Ustedes me dirán lo que desean de mí y del Journal?
DON LATINO: ¡Venimos a protestar contra un indigno atropello de la Policía! Max Estrella, el gran poeta, aun cuando muchos se nieguen a reconocerlo, acaba de ser detenido y maltratado brutalmente en un sótano del Ministerio de la Desgobernación.
DORIO DE GADEX: En España sigue reinando Carlos II.
DON FILIBERTO: ¡Válgame un santo de palo! ¿Nuestro gran poeta estaría curda?
DON LATINO: Una copa de más no justifica esa violación de los derechos individuales.
DON FILIBERTO: Max Estrella también es amigo nuestro. ¡Válgame un santo de palo! El Señor Director, cuando a esta hora falta, ya no viene... Ustedes conocen cómo se hace un periódico. ¡El Director es siempre un tirano!... Yo, sin consultarle, no me decido a recoger en nuestras columnas la protesta de ustedes. Desconozco la política del periódico con la Dirección de Seguridad... Y el relato de ustedes, francamente, me parece un poco exagerado.
C)
MAX: Y en último consuelo, aun
cabe pensar que exterminando al proletario también se extermina al
patrón.
EL PRESO: Acabando con la ciudad, acabaremos con el judaísmo barcelonés.
MAX: No me opongo. Barcelona semita sea destruida, como Cartago y Jerusalén. ¡Alea jacta est! Dame la mano.
EL PRESO: Estoy esposado.
MAX: ¿Eres joven? No puedo verte.
EL PRESO: Soy joven. Treinta años.
EL PRESO: Acabando con la ciudad, acabaremos con el judaísmo barcelonés.
MAX: No me opongo. Barcelona semita sea destruida, como Cartago y Jerusalén. ¡Alea jacta est! Dame la mano.
EL PRESO: Estoy esposado.
MAX: ¿Eres joven? No puedo verte.
EL PRESO: Soy joven. Treinta años.
MAX: ¿De qué te acusan?
EL PRESO: Es cuento largo. Soy tachado de rebelde... No quise dejar el telar por ir a la guerra y levanté un motín en la fábrica. Me denunció el patrón, cumplí condena, recorrí el mundo buscando trabajo, y ahora voy por tránsitos, reclamado de no sé qué jueces. Conozco la suerte que me espera: Cuatro tiros por intento de fuga. Bueno. Si no es más que eso...
MAX: ¿Pues qué temes?
EL PRESO: Que se diviertan dándome tormento.
MAX: ¡Bárbaros!
EL PRESO: Hay que conocerlos.
MAX: Canallas. ¡Y ésos son los que protestan de la leyenda negra!
EL PRESO: Por siete pesetas, al cruzar un lugar solitario, me sacarán la vida los que tienen a su cargo la defensa del pueblo. ¡Y a esto llaman justicia los ricos canallas!
MAX: Los ricos y los pobres, la barbarie ibérica es unánime.
EL PRESO: Es cuento largo. Soy tachado de rebelde... No quise dejar el telar por ir a la guerra y levanté un motín en la fábrica. Me denunció el patrón, cumplí condena, recorrí el mundo buscando trabajo, y ahora voy por tránsitos, reclamado de no sé qué jueces. Conozco la suerte que me espera: Cuatro tiros por intento de fuga. Bueno. Si no es más que eso...
MAX: ¿Pues qué temes?
EL PRESO: Que se diviertan dándome tormento.
MAX: ¡Bárbaros!
EL PRESO: Hay que conocerlos.
MAX: Canallas. ¡Y ésos son los que protestan de la leyenda negra!
EL PRESO: Por siete pesetas, al cruzar un lugar solitario, me sacarán la vida los que tienen a su cargo la defensa del pueblo. ¡Y a esto llaman justicia los ricos canallas!
MAX: Los ricos y los pobres, la barbarie ibérica es unánime.
martes, 26 de noviembre de 2013
lunes, 18 de noviembre de 2013
En los enlaces de interés de este blog tenéis una guía de lectura de Luces de bohemia que incluye un glosario bastante útil, además del texto de la obra y un estudio de la misma.
Si pincháis aquí podéis descargaros otra guía también bastante completa. Utilizad la que más os guste o la parte de cada una que os interese.
Si pincháis aquí podéis descargaros otra guía también bastante completa. Utilizad la que más os guste o la parte de cada una que os interese.
martes, 12 de noviembre de 2013
Texto de Crónica de una muerte anunciada (alumnos de Carmen)
Este es el fragmento de Crónica de una muerte anunciada que comentaremos mañana en clase.
Llevaba
un traje de lienzo color de trigo, botines de cordobán con
los cordones cruzados, y unos espejuelos de oro prendidos con pinzas
en la cruz de la nariz y sostenidos con una leontina en el
ojal del chaleco. Llevaba la medalla del valor en la solapa y
un bastón con el escudo nacional esculpido en el pomo. Fue el
primero que se bajó del automóvil, cubierto por completo por el
polvo ardiente de nuestros malos caminos, y no tuvo más que aparecer
en el pescante para que todo el mundo se diera cuenta de que
Bayardo San Román se iba a casar con quien quisiera.
Era
Ángela Vicario quien no quería casarse con él. «Me parecía
demasiado hombre
para
mí», me dijo. Además, Bayardo San Román no había intentado
siquiera seducirla a ella, sino que hechizó a la familia con
sus encantos. Ángela Vicario no olvidó nunca el horror de la noche
en que sus padres y sus hermanas mayores con sus maridos, reunidos en
la sala de la casa, le impusieron la obligación de casarse con un
hombre que apenas había visto. Los gemelos se mantuvieron al margen.
«Nos pareció que eran vainas de mujeres», me dijo Pablo
Vicario. El argumento decisivo de los padres fue que una familia
dignificada por la modestia no tenía derecho a despreciar
aquel premio del destino. Angela Vicario se atrevió apenas a
insinuar el inconveniente de la falta de amor, pero su madre lo
demolió con una sola frase:
-También
el amor se aprende.
A
diferencia de los noviazgos de la época, que eran largos y
vigilados, el de ellos fue de solo cuatro meses por las urgencias de
Bayardo San Román. No fue más corto porque Pura Vicario exigió
esperar a que terminara el luto de la familia. Pero el tiempo alcanzó
sin angustias por la manera irresistible con que Bayardo San Román
arreglaba las cosas.
miércoles, 6 de noviembre de 2013
martes, 5 de noviembre de 2013
Literatura hispanoamericana
Aquí
tienes varios enlaces a relatos o fragmentos de algunos de los
autores estudiados:
De
Miguel Ángel Asturias: http://www.epdlp.com/texto.php?id2=90
De
Julio Cortázar:
De
García Márquez:
De
Ernesto Sábato:
De
Augusto Monterroso:
De
Isabel Allende:
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